¿El obstáculo más grande? EL MIEDO
¿La cosa más fácil? EQUIVOCARSE
¿La raiz de todos los males? EL EGOISMO
¿La distracción más bella? EL TRABAJO
¿La peor derrota? EL DESALIENTO
¿Los mejores profesores? LOS NIÑOS
¿La primera necesidad? COMUNICARSE
¿Lo que me hace más feliz? SER UTIL A LOS DEMAS
¿El peor defecto? EL MAL HUMOR
¿El sentimiento más ruin? EL RENCOR
¿El regalo más bello? EL PERDON
¿Lo más imprescindible? EL HOGAR
¿La sensación más grata? LA PAZ INTERIOR
¿El mejor remedio? EL OPTIMISMO
¿La mayor satisfacción? EL DEBER CUMPLIDO
¿La fuerza más potente del mundo? LA FE
¿Las personas más necesarias? LOS PADRES
¿La cosa más bella del mundo? ¡ EL AMOR!
Santa Teresa de Calcuta
LA AMISTAD
Es el más noble de los sentimientos
Y es siempre el más humilde
Crece al amparo del desinterés,
Se nutre brindándose y
Florece cada día con la comprensión.
Su sitio está junto al Amor
Porque ella es también Amor, y
Únicamente los honrados pueden tener amigos,
Porque a la amistad, el más ligero de los cálculos
La lesiona.
Como es un bien reservado a los elegidos
Resulta el sentimiento más incomprendido y
El peor interpretado.
No admite sombras ni dobleces,
Rusticidades ni renunciamientos,
Exige en cambio, sacrificio y valor,
Comprensión y verdad,
¡Verdad! Por sobre todas las cosas.
TOMATE TIEMPO
Tómate tiempo para pensar, es la fuente de poder.
Tómate tiempo para rezar, es el mayor poder de la tierra.
Tómate tiempo para reír, es la música del alma.
Tómate tiempo para jugar, es el secreto de la perpetua juventud.
Tómate tiempo para amar y ser amado, es el privilegio que nos da
Dios.
Tómate tiempo para dar, el día es demasiado corto para ser
egoísta.
Tómate tiempo para leer, es la fuente de la sabiduría.
Tómate tiempo para trabajar, es el precio del éxito.
Tómate tiempo para hacer caridad, es la llave del Cielo.
Madre Teresa de Calcuta.
INTEGRIDAD MORAL
Elige el éxito pero conserva tu integridad moral. La credibilidad
de una persona se fundamenta en los siguientes principios básicos:·
Hondo sentido del conocimiento y aceptación de la realidad.·
Sentido de la responsabilidad.· Sentido de la justicia y de la
honradez.· Sentido de la generosidad.· Sentido de la lealtad.·
Sentido de la sinceridad.Si sembramos estos principios y valores en los
niños y les damos ejemplo de ello, nuestra sociedad cambiará.
Luis Pérez Gutiérrez
La libertad es don y tarea. Caracteriza el obrar
de la persona y nace del equilibrio entre sus deberes y derechos. Cada
uno puede hacer de su existencia un proyecto exitoso. El buen educador
ofrece a sus jóvenes proyectos de vida trascendentes. Con el trato
amigable y el coloquio personal, lecturas positivas, la corrección
y el buen ejemplo, les ayuda a formarse una conciencia crítica
por la que perciban los valores auténticos y puedan desenmascarar
los mensajes masificadores, vanos y materiales de los medios de comunicación
social y de la actual civilización.Existen en cada hombre reservas
de generosidad y heroísmo, pero por falta de nuevas oportunidades,
por falta de terreno favorable, de religión exigente, los hombres
volverán a dormir sin haber creído en su propia grandeza”.
Antoine De Saint Exupery
PENSAMIENTOS
- Madre Teresa de Calcuta
Los Pobres, Don de Dios
Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión
de amar a Dios a través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad,
para que nos enseñen una manera diferente de amarlo, buscando siempre
la manera de dignificarlos y rescatarlos.
Ellos son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada
uno de ellos es Cristo quien se hace presente.
Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos,
sino cuánto amor pusimos en ellas.
Derecho a la Vida
Toda vida es la vida de Dios que se hace presente entre nosotros, aún
en un niño que todavía no ha nacido. Nadie tiene derecho
a levantar su mano para segarla.
Yo imagino que el grito de esos pobrecitos que son asesinados antes de
nacer debe llegar hasta Dios.
Toda vida pertenece a Dios, y si Jesús nos dijo que éramos
más importantes a los ojos de su Padre que todo lo creado, y Él
cuida eso, cuánto más cuidará de nosotros!
El aborto va en contra del mandamiento del amor.
Somos responsables de nuestro hermano
Dios siempre cuida de sus criaturas, pero lo hace a través de los
hombres. Si alguna persona muere de hambre o pena, no es que Dios no la
haya cuidado; es porque nosotros no hicimos nada para ayudarla, no fuimos
instrumentos de su amor, no supimos reconocer a Cristo bajo la apariencia
de ese hombre desamparado, de ese niño abandonado.
La pobreza evangélica
Dios no puede derramar algo donde ya está todo lleno de otras cosas.
Jesús lo dijo: "No se puede servir a dos señores",
refiriéndose a Dios y al dinero.
La pobreza, el desprendimiento de todo lo que nos ata y nos aleja de Dios,
sea o no material, nos deja "vacíos", para que Dios puede
entrar plenamente en nuestro corazón.
Las cosas deben ser siempre un medio, nunca un fin en sí mismas.
María nos enseña la humildad
La grandeza de María proviene justamente de su humildad. Y era
humilde porque pertenecía a Dios por completo, estaba en disponibilidad
para lo que Él quisiera pedirle.
Ella, que estaba colmada de gracias, siguió siendo la esclava del
Señor. Se mantuvo con firmeza junto a la cruz de su Hijo, y ni
siquiera viéndolo morir dejó de confiar en Dios.
Pidámosle a la Virgen que nos ayude a ser como ella, a realizar
con humildad y sin vanagloria el trabajo que se nos ha asignado, y que
llevemos a los demás a Jesús con el mismo espíritu
con que ella lo llevó en su seno.
Al servicio de los demás con alegría
María debe ser la fuente de nuestra alegría; ella, que fue
la maestra en el servicio gozoso a los demás. La alegría
era su fuerza, ya que sólo la alegría de saber que tenía
a Jesús en su seno podía hacerla ir a las montañas
para hacer el trabajo de una sierva en casa de su prima Isabel.
De la misma manera nosotros, con Jesús en nuestro corazón,
debemos servir a los demás con alegría.
María, camino de reconciliación
María está siempre atenta para traer al mundo la alegría,
la paz y la reconciliación. Ella nos conduce hacia Dios, y con
sus ruegos amorosos intercede por nosotros.
Elevemos hacia ella nuestros corazones para que nos ayude a reconciliarnos,
cada vez que nos alejemos del amor de Dios.
Dirijamos a ella nuestros ojos para implorarle por la paz; a ella, que
sólo tiene cabida en su corazón para la paz y el perdón.
Conocerse a sí mismo
Nuestro examen de conciencia es el espejo en el que vemos nuestros logros
y nuestras dificultades. Por eso debemos afrontarlo con sinceridad y amor.
No perdamos el tiempo mirando nuestras propias miserias; elevémonos
en la luz de Dios y busquemos la manera de hacer las cosas cada vez mejor.
Conocerse a sí mismo es muy importante para el amor, porque conocer
a Dios trae el amor, y conocernos a nosotros mismos, la humildad. Por
eso los santos pueden decir que se sienten grandes criminales, porque
vieron a Dios y se vieron a sí mismos, y notaron la terrible diferencia.
Ser fieles en las cosas pequeñas
Seamos fieles en las cosas pequeñas, porque ahí estará
nuestra fortaleza. Miremos el ejemplo de la lámpara que arde con
el aporte de pequeñas gotitas de aceite, y sin embargo da mucha
luz. Las gotitas de aceite de nuestras lámparas son las cosas pequeñas
que realizamos diariamente: la fidelidad, la puntualidad, las palabras
bondadosas, las sonrisas, nuestra actitud amorosa hacia los demás.
No hay nada que sea pequeño a los ojos de Dios, y Él mismo
se tomó la molestia de hacerlas para enseñarnos cómo
actuar. Por eso se transformaron en infinitas.
La alegría nos acerca a Dios
El que tiene a Dios en su corazón, desborda de alegría.
La tristeza, el abatimiento, conducen a la pereza, al desgano.
Nuestra alegría es el mejor modo de predicar el cristianismo. Al
ver la felicidad en nuestros ojos, tomarán conciencia de su condición
de hijos de Dios. Pero para eso debemos estar convencidos de eso.
Amar lo que uno hace
No es lo importante lo que uno hace, sino cómo lo hace, cuánto
amor, sinceridad y fe ponemos en lo que realizamos. Cada trabajo es importante,
y lo que yo hago, no lo puedes hacer tú, de la misma manera que
yo no puedo hacer lo que tú haces. Pero cada uno de nosotros hace
lo que Dios le encomendó.
Sólo siendo sinceros y trabajando con Dios, poniendo en ello toda
nuestra alma, podremos llevar la salvación a los demás.
Pero para ello es necesario que no perdamos nuestro tiempo mirando y deseando
hacer lo que hacen los demás.
Oración y Apostolado
La oración ensancha el corazón, hasta hacerlo capaz de contener
el don de Dios. Sin Él, no podemos nada.
Orar a Cristo es amarlo y amarlo significa cumplir sus palabras. La oración
significa para mí la posibilidad de unirme a Cristo las 24 horas
del día para vivir con Él, en Él y para Él.
Si oramos, creemos. Si creemos, amaremos. Si amamos, serviremos.
Es imposible comprometerse en un apostolado directo, si no es desde una
auténtica oración. Debemos tratar de ser uno con el Padre.
Nuestra actividad no será verdaderamente apostólica si no
le permitimos obrar en nosotros, a través de nosotros, gracias
a su poder, a sus planes y a su amor.
La oración en el silencio
El silencio es lo más importante para orar. Las almas de oración
son almas de profundo silencio. Y lo necesitamos para poder ponernos verdaderamente
en presencia de Dios y escuchar lo que nos quiere decir.
Este silencio debe ser tanto exterior como interior, dejando de lado nuestras
preocupaciones. Debemos acostumbrarnos al silencio del corazón,
de los ojos y de la lengua.
El silencio de la lengua nos ayuda a hablarle a Dios. El de los ojos,
a ver a Dios. Y el silencio del corazón, como el de la Virgen,
a conservar todo en nuestro corazón.
Dios es amigo del silencio, que nos da una visión nueva de las
cosas. No es esencial lo que nosotros decimos, sino lo que Dios nos dice
y dice a través de nosotros.
Jesús Eucaristía
Cristo se convirtió en el Pan de Vida porque comprendió
la necesidad, el hambre que teníamos de Dios. Y nosotros debemos
comer este Pan y la bondad de su amor para poder compartirlo.
La eucaristía es el signo más tangible del amor de Dios
por el hombre, ya que renueva permanentemente su sacrificio por amor a
nosotros. Y es la Misa, nuestra oración diaria, el lugar donde
nos ofrecemos con y por Cristo para ser distribuidos entre los más
pobres de los pobres.
La eucaristía es el misterio de nuestra unión profunda con
Cristo.
Ser santos
La santidad es hacer siempre, con alegría, la voluntad de Dios.
Para eso es necesaria la fidelidad a sus deseos, y es esta fidelidad la
que hace a los santos.
A través de la vida espiritual nos unimos con Jesús: lo
humano y lo divino se ofrecen uno al otro.
El primer paso hacia la santidad es querer serlo. ¿Qué es
un santo sino un alma resuelta, que hace uso de su fortaleza para actuar?
Esperar contra toda esperanza
Lo único que Jesús nos pide en todo momento es que nos entreguemos
absolutamente a Él, que confiemos en Él plenamente, renunciando
a nuestros deseos para cumplir con el camino que nos va trazando.
No es necesario que veamos claro si vamos progresando o no en el camino
de la santidad. Lo importante es ir caminando en el Señor.
Dejarnos transformar
El camino a la santidad comienza dejándonos vaciar y transformar
por el mismo Jesús, para que Él llene nuestro corazón
y podamos luego dar de nuestra abundancia.
Buscándolo, porque su conocimiento nos hará fuertes.
Amándolo sin mirar atrás, sin temores, creyendo que sólo
Jesús es la vida.
Sirviéndolo, rechazando y olvidando todo lo que nos atormenta,
porque es Él quien nos ayudará en el camino elegido. No
estamos solos. Confiemos en Él.
Abandonarse en Dios
El abandono total en Dios consiste en darse a Dios en forma plena, porque
Él se dio a nosotros primero. Y debemos entregarnos de manera absoluta
si queremos responder a la magnitud de su entrega hacia nosotros. Sólo
si renuncio a mí misma puedo llevar a Dios a vivir en mí.
Cuando renuncio ofrezco mi libre voluntad, mi razón, mi propia
vida. Y todo por amor, ya que cuanto más renunciamos a nosotros
mismos, más podemos amar a Dios y a los hombres.